Petroglifos de Campo Lameiro

El Parque Arqueolóxico da Arte Rupestre (PAAR) es un parque dedicado al arte rupestre al aire libre, situado en el ayuntamiento de Campo Lameiro (Pontevedra) y que incluye 22 hectáreas con numerosos petroglifos de gran valor arqueológico e histórico.

Estos petroglifos pertenecen a la edad del bronce, a una cultura anterior a la cultura castrexa y suelen representar  diseños geométricos (cruces, círculos concéntricos, cazoletas, …) y naturalistas (ciervos, caballos, serpientes, …)

Es una de esas pequeñas joyas de Galicia, no demasiado conocidas pero que merece la pena ir a verlas. Hace poco he podido visitarlos en un recorrido nocturno organizado por Camiños Fotográficos y os dejo unas pocas fotos de la visita.

Laxe da Forneiriña

La primera laxe (roca de grandes dimensiones y de superficie lisa, que aflora en un terreno sin sobresalir de él) que visitamos fue la Laxe da Forneiriña en la que destaca especialmente la figura de un ciervo. Y destaca no por los motivos adecuados, ya que el lomo y las patas del animal han sido destacadas a cincel en tiempos modernos (se cree que a principios de siglo), probablemente por un visitante tan “bienintencionado” como trapalleiro que quería facilitar la legibilidad de los petroglifos de la forma más equivocada. Es más, el trasero del animal, de forma cuadrada, es un error ya que el petroglifo del ciervo estaba superpuesto con otro de forma rectangular.

 

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Laxe da Forneiriña resaltada a cincelazo puro
Calco de la Laxe da Forneiriña. La doble línea indica grabados posteriores a la edad de bronce. La del ciervo es un repicado hecho en tiempos modernos

Laxe dos Cabalos

La siguiente laxe, a Laxe dos Cabalos, es probablemente la más espectacular del parque y probablemente de toda Galicia. Una enorme roca rellena en casi toda su extensión de todo tipo de dibujos naturales y geométricos. Se ve que nuestros antepasados también sufrían de horror vacui e intentaban rellenar la roca sagrada tanto como podían.

Destaca de sobremanera la figura de un ciervo con lanzas clavadas y grandes cuernos acompañado de las típicas figuras en círculos concéntricos. Si está tan bien conservado es porque la roca estuvo cubierta de tierra y solo las recientes prospecciones arqueológicas la sacaron a la luz.

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Laxe dos Cabalos
laxe dos carballos
Calco de la Laxe dos Cabalos. El área sin dibujos es demasiado horizontal para verlos desde el punto de vista del observador. El círculo de arriba se cree que representa al sol ya que destaca especialmente con la luz poniente.

Outeiro dos Cogoludos I

Otra piedra espectacular situada en un outeiro (pequeña elevación de terreno aislada y de poca extensión). Destaca sobre todo por sus figuras geométricas.

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Outeiro dos Cogoludos I
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Calco del Outeiro dos Cogoludos I

Puede que muchas de estas figuras geométricas se os hagan familiares. Esto es porque este tipo de grabados han sido posteriormente reciclados como logos de distintas compañías. Por ejemplo, una parte de los petroglifos del Outeiro dos Cogoludos es el logo de Sogama (a Sociedade Galega do Medio Ambiente).

Logo de Sogama, parte del petroglifo del Outeiro dos Cogoludos

Outeiro de Chan de Isca

Finalmente en la zona de Outeiro de Chan de Isca, cercana a los otros petroglifos se ha encontrado el año pasado una nueva roca con petroglifos denominada “A manada de cervos de Excalibur”. El nombre hace referencia a los ciervos que hay tallados pero sobre todo a las espada, de grandes dimensiones, tallada también en la roca y muy poco usual en el arte rupestre.

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La Excalibur gallega, tallada en vez de clavada en la roca.

Lo dicho, un lugar precioso en donde conectar con nuestro pasado. De ir os recomiendo ir al amanecer, al anochecer o en una visita nocturna, donde los juegos de sombras convierten a los petroglifos en espectaculares. A medio día, con el sol en todo lo alto y sin sombras algunos pueden ser difíciles de apreciar por el desgaste que tienen.

La Refinería de Coruña, una joya nocturna

La Refinería da Coruña fue inaugurada el 11 de setiembre de 1964. Está situada entre los valles de Bens y Nostián en el ayuntamiento de A Coruña, aunque con sus sucesivas ampliaciones ha cogido también terrenos del vecino ayuntamiento de Arteixo. Actualmente es propiedad de Repsol y tiene una capacidad de refinado de 120.000 barriles/día y una extensión de unas 150 ha. (unos 210 campos de fútbol como Riazor, porque una hectárea no es siempre un campo de fútbol).

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La refinería con la ciudad de Coruña y su ría al fondo.

Desde entonces viene actuando como un “vecino rico e incómodo” para la ciudad. Rico por el aporte económico que realiza (9 millones de euros en impuestos en 2008, 70 millones en compras y contrataciones) y los puestos de trabajo que genera (600 empleados directos, 400 indirectos y 3.000 inducidos). Incómodo por la contaminación que genera y por el consecuente oleoducto (ahora poliducto) que recorre toda la ciudad desde el puerto hasta la susodicha refinería. Una situación prácticamente única en Europa y que, afortunadamente, tiene fecha de caducidad con el traslado de los pantalanes de Repsol al Puerto Exterior.

Y si bien la vista diurna de la refinería ofrece un espectáculo industrial bastante deprimente, este patito feo de día se convierte en un increíble cisne luminoso por la noche creando una estampa que todo el mundo acierta a reconocer como “la ciudad de Blade Runner“, la famosa película de Ridley Scott de 1982.

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Fotograma de la película Blade Runner mostrando un distópico Los Ángeles

Y como una imagen vale más que mil palabras ahí van unas cuantas fotos de esta “Coruña distópica” que podemos observar por las noches a poco que nos acerquemos a la refinería. A ver si las ve Ridley Scott (ahora solo productor ejecutivo) y las tiene en cuenta para la inminente secuela de la película ;-).

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Actualización…

Tengo la versión de la primera foto pero esta vez nocturna. Está sacada desde el Parque del Monticaño:

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